Reflexiones sobre mi Consciencia

Intensiones

¿Cómo manejarse con las intensiones?
¿Que son las intensiones?
Todo lo que hacemos, lo hacemos para conseguir algún fin, pues este fin es la intensión. En el día, día no tomamos consciencia de ello, estamos acostumbrados a hacerlo de una manera particular. Por allí es donde se nos cuelan automáticos que a la larga nos pueden dar resultados no deseados.
Por un lado es un tema muy especial y por el otro lado tendría que formar parte de nuestro cosciencia.
Lo especial de este tema es que es un tema con una envergadura desconocida para mucha gente, tiene tanta trascendencia, puede cambiar nuestra vida por completo.
En realidad entran aquí muchas disciplinas, como la fe, el deseo, la intuición o controlar lo que pensamos, pero lo más importante es la armonía entre lo que pensamos y lo que hacemos. Aquí no valen dobles intenciones, la sinceridad es la clave, actuar en contra de la naturaleza o en contra del sentido común, no resultará.
Aquí no hablamos de una matemática exacta, las buenas intenciones siempre dan buenos resultados pero tiene que ser coherente.
Dar sin esperar nada a cambio, es una virtud y aporta abundancia de resultados positivos en la propia vida pero no es moneda de cambio, por dar una cosa, puede que no recibes automáticamente lo que quieres.
Un ejemplo;
Por comer sano no se consigue automáticamente la salud total, si hay bloqueos creados por comportamientos inadecuados, la comida sana no es suficiente, es más, puedes cansarte en el intento y abandonar este camino.
Meditando sinceramente sobre las posibles causas de la ausencia de salud, puede que llegues antes a revertir la situación. Aquí entra la causa y efecto, tiene que tener coherencia.
La buena actitud siempre es recompensada con buenos resultados, aquí aplicar nuestras intenciones y en las cosas cotidianas es donde veremos la mejor evolución.
Para esto tenemos que usar el control del pensamiento, al principio parece difícil y lo es, pero con el tiempo formará parte de nosotros. Eso nos modifica la vida por completo, ya que nos damos cuenta de los pequeños errores que cometemos en la vida diaria, son estos los que a la larga nos producen los problemas en forma de bloqueos energéticos y sus consecuencias.
Solemos juzgar y etiquetar a la ligera, lo que nos lleva a un comportamiento automático y cuando este nos produce problemas, culpabilizamos a los demás por los resultados y nos quedamos tan tranquilos.
¡Pues, eso no borra el problema de fondo!
Lo mejor es empezar con elaborar unos cuantos criterios para la filosofía propia y aplicar estos a los actos cotidianos, para que las consignas sean claras y siempre las mismas.
Esto de la filosofía propia está tratado en un artículo que escribí.  Como decía antes, en este tema entran varias disciplinas, como la fe, el deseo, la intuición o controlar lo que pensamos y es aquí donde tenemos que aplicar nuestras intenciones. Suena muy complicado y lo es, sí lo quieres conseguir todo a la vez, pero poco a poco que uno se acerca a la meta.

Para dar un ejemplo que mucha gente lo conoce y es averiguable:
El japonés Masaru Emoto ha comprobado que el agua tiene memoria y que los pensamientos y las intenciones se gravan en el agua. Aquí hay un corto video en Youtube (https://www.youtube.com/watch?v=P86Qly4f9gA ) que fue cortado de una película que se llama “Y tú que sabes”. Hay diversos libros con fotografías de antes y después.
En la hemopatía se hable del mismo efecto.
Masaru Emoto ha hecho un experimento en un laguito que estaba a punto de podrirse, el agua ya olía mal, formaron una cadena humana alrededor del lago con la intención de salvarlo y  se salvó, el agua del laguito esta otra vez cristalino.
Existen muchos campos donde se afirman influencias de los pensamientos e intenciones, como con plantas y animales pero no son tan fáciles de corroborar.

Todo esto nos abre un mundo de posibilidades de conseguir cambios en nuestra vida y con eso mejorar nuestra calidad de vida. Solo fijándonos en los detalles de nuestro funcionamiento podemos descubrir los automáticos que nos aportan estos resultados que no nos gustan. En caso que no podamos encontrar las causas que nos proporcionan estos resultados, debemos declarar conscientemente las intenciones.
Para esto hay que crear frases positivas que concreten claramente nuestras intensiones. Deben ser formuladas de manera que no deje dudas en el propósito y no deben tener contenido que las relacione con el razonamiento de antes. No debemos decir no puedo, no quiero o no quiero más lo de antes, ya que esto reforzaría el automático antiguo. Lo bueno de todo esto es que cada logro conseguido es duradero, anula el automático de antes y crea un nuevo.